lunes, 7 de noviembre de 2011

En el punto de mira

Hoy me gustaría hablar sobre la polémica abierta durante esta última semana. Para los que no estéis al tanto, el sábado 29 de Octubre, el programa La Noria entrevistó a Rosalía García, madre del Cuco, el joven implicado en el crimen de Marta del Castillo.

Las críticas saltaron desde el momento en que se supo que la mujer recibiría en torno a los 10.000 euros por el encuentro con la Noria. Desde este momento saltaron chispas, el twitter comenzó a llenarse de comentarios en contra de este contenido y los mensajes para no sintonizar el canal, esa noche, sobrepasaron todas las barreras de las redes sociales.

Aún así, la entrevista tuvo cabida nada más comenzar  el conocido programa. Un espectáculo bastante light en el que el rostro de Rosalía no se reflejaba (ella misma llegó al acuerdo de que su cara no saliera) y dónde los colaboradores se mantuvieron muy al margen de la ofensiva o discrepancia de las respuestas de la invitada. Un encuentro muy formal donde posteriormente Jordi González aclaraba que, simplemente, era libertad de información y que servía para conocer también la otra parte del caso.

Pero lamentablemente para el equipo del programa la cosa no quedó ahí. El descontento general de los seguidores de twitter  y la masificación de comentarios en contra de La Noria terminaron abriendo un pantano oscuro de acusaciones, retiradas, explicaciones y opiniones de todas las partes de España.

La gente volvía a sacar su voz por el caso Marta del Castillo y la indignación del espectador era más que evidente. Pronto se desencadenaron una serie de acontecimiento que, particularmente, creo que no hubiesen sido posibles si no existiera la fuerza que hoy en día producen las redes sociales.

Las marcas no tardaron ni dos días en empezar a retirar su publicidad de los espacios del programa.  La primera en retirarse fue Campofrío, a la que siguieron Puleva, Bayer, Donuts, Nestlé o Panrico entre otras.  Y la fiscalía, después de la evidente denuncia de los padres de Marta, requisaba el dinero ganado por la madre del Cuco.

Después de tantas acusaciones y movimientos, el conductor del programa, Jordi González, ofreció 6 minutos del pasado sábado a explicar y fundamentar la postura del espacio de TV, consiguiendo disparar la audiencia.

A continuación de este huracán de informaciones, donde tanto el espectador como el administrador de contenidos y las marcas que apoyan a una buena audiencia se han expresado ¿con qué nos quedamos?

Pues por un lado, si las marcas realmente veían este momento como un atentado a la familia de la víctima o incluso a la sociedad…¿por qué no retiraron sus spots publicitarios antes de beneficiarse de la audiencia que estos minutos les generaron? Por su parte, han expresado que no tenían ni idea del contenido del programa, pero, ¿y la cantidad de veces que se anunció que esta señora asistiría al plató de Telecinco, realmente se les pasó por alto? Y, si tan engañados o indignados se sienten por qué sólo han retirado la publicidad de este único programa?

Por otro lado, las críticas. El ser humano es capaz de dejarse llevar por el morbo de asistir a algo que se supone que no quiere ver y luego criticarlo. Si no debería haberse hecho esta entrevista…¿por qué la audiencia ha sido tan espectacular? Sumándose más aún en el siguiente programa. ¿A dónde queremos llegar? “Ni el malo es tan malo ni el bueno es tan bueno”.
Y en cuanto al equipo del programa. Si bien es cierto que esa entrevista es de interés general, ¿por qué no se le dio más caña a la entrevistada? ¿Por qué se le trató con tanta delicadeza sin entrar en terrenos muy pantanosos? Y la forma de justificar la actuación, tampoco ha sido muy apropiada. El espectador siempre tiene la razón, como el mejor cliente.

El problema de todo esto es que la objetividad en el periodismo ha dejado de existir desde hace mucho tiempo, y hace relativamente poco que empezamos a aceptarlo. Todos y cada uno somos jueces de los que es o no es información de interés y tanto periodistas como entrevistados estamos continuamente en el punto de mira. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Todo vale en el show televisivo?

Lo único importante es que los que realmente sufren todo este bombardeo son los familiares de las víctimas, que son los únicos que saben lo que se puede llegar a sentir frente a un suceso como este, donde no se ha parado de especular y donde encima, continuamente la vereda se abre en un interminable camino de opiniones.

Busquemos la ética y reflexionemos, la información está en nuestras manos.


2 comentarios:

  1. No todo vale. Y creo que a ciertos programas la cosa se les está yendo de las manos. Mira que a mi me gusta el morbo, soy televisiva, y sé que vende... pero los profesionales debemos autorregularnos de vez en cuando.

    Me tienes que decir cuál es tu ceja!

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  2. Pues sí, debería haber algunos límites. Me quedo con la ceja de Marilyn :-)

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